El Albergue

Un albergue con historia

Unos pocos kilómetros antes de llegar a Pamplona, al cruzar el puente medieval sobre el río Ultzama, pasas por delante de la Basílica de la Trinidad de Arre: un antiguo Hospital de peregrinos, en la actualidad Albergue Turístico exclusivo para peregrinos donde se practica la acogida tradicional.

Estas piedras guardan 900 años de tradición hospitalaria.

En un documento del Siglo XVIII aventuran, según la tradición del lugar, que fueron los Templarios los que levantaron este hospital para atender a los peregrinos. De ser así, eligieron un estratégico cruce de Caminos. Aquí se unían dos antiguas vías romanas: la que llegaba desde el Puerto de Velate (Camino del Baztán) y la que venía de la Navarra de Ultrapuertos, desde Saint Jean de Pied de Port, por Roncesvalles.  Pero también llegaba aquí desde tierras de Lumbier, Leyre y Javier un ramal del Camino francés por Aragón (lo que hoy conocemos como Camino de Xabier) y desde aquí se continuaba ruta por el Camino Viejo que -por Zamarce-  pasaba a los pies del Santuario de San Miguel de Aralar y atravesaba la Barranca para unirse en tierras alabesas con el Camino Vasco de Interior. Y desde aquí, atravesando Pamplona, el peregrino podía seguir su paso por el más moderno Camino Francés.

La desaparición de los Templarios no supuso la muerte del Antiguo Hospital ya que, según este mismo relato, los ciudadanos de la zona se apresuraron a pedir al rey la gracia de la cesión del hospital “para socorro de los peregrinos”.

Cada uno de los avatares del Viejo Reino de Navarra, cada nueva zozobra, susto, o paso en la construcción de la Europa que hoy conocemos, dejó su huella entre estas piedras hasta convertir aquel antiguo hospital en lo que hoy conocemos.

Y 900 años después, estas mismas piedras siguen contemplando el paso de los peregrinos y ofreciendo su refugio al que quiere cobijarse entre sus muros.

Voluntarios

Si has hecho el Camino Frances desde Roncesvalles o el Camino del Baztán, has pasado por delante de la Trinidad de Arre y, con toda probabilidad, has puesto su sello en el zaguán de la Basílica.

Este lugar es mágico y entre sus piedras se guardan 900 años de tradición hospitalera, mantenida a través de los siglos gracias al esfuerzo de la Cofradía de Santísima Trinidad de Arre. Aquí se mantiene vivo el espíritu de las viejas peregrinaciones.

Si te tienta la idea de acoger y recibir a tus hermanos peregrinos, puedes colaborar con nosotros como hospitalero y descubrir la magia del servicio a los demás.

Dinos tu disponibilidad y únete.

La Cofradía

Apenas dos documentos anteriores a la conquista de Navarra sobreviven en el archivo de La Trinidad de Arre. Ninguno hace referencia a su historia o a la constitución de las Cofradías asistenciales que a lo largo de los últimos 600 años han mantenido viva la llama de la acogida jacobea entre sus muros. Lo que sin lugar a dudas queda claro en esos documentos, es que existían, que en sus pleitos se remitían a usos tradicionales quizás con siglos de historia y que, sin duda, ha sido su existencia, el trabajo de cientos de personas anónimas del Valle de Ezcabarte y de toda la Comarca de Pamplona, el que ha permitido mantener en pie este lugar.

Los cofrades actuales, herederos de ese mismo espíritu, guardan con celo este lugar ayudando a su conservación y manteniendo también la espiritualidad y devoción popular en torno a la Santísima Trinidad de Arre.

Nuestro futuro

A lo largo de los siglos, la Trinidad de Arre ha sido siempre un referente en el Camino de Santiago a su paso por Navarra. Tanto durante la edad dorada de las peregrinaciones, en la Edad Media, como en el nuevo resurgir a partir del último tercio del siglo XX, este lugar ha sido sinónimo de acogida, de hospitalidad y de ayuda al peregrino.

En la actualidad afrontamos el reto de seguir siendo ese referente y enseñar, desde aquí, cómo se entienden las cosas en el Camino de Santiago. Traer al siglo XXI nuestras instalaciones, inspirados en una palabra: respeto.

Respeto a nuestro entorno, a la naturaleza, al planeta que habitamos. Respeto a las personas a las que queremos acoger tal y como son, adaptando nuestras instalaciones a las necesidades de los peregrinos más débiles.

Nuevos tiempos, nuevos retos, y ahora nos toca a nosotros responder a las exigencias de este nuevo Camino manteniendo intacto el espíritu del Camino de toda la vida.

Actualizar nuestras instalaciones, reducir al mínimo posible su impacto en el entorno natural en el que estamos; hacer accesibles y adaptar nuestras instalaciones; ofrecer el confort necesario al peregrino que transita por el Camino… en estos retos estamos, este es nuestro objetivo.

Amigos de la Trinidad

Todos estos proyectos para a La Trinidad de Arre al Camino del Siglo XXI y mostrar desde ella los valores de la peregrinación: el respeto por la naturaleza, el respeto al ser humano en todas sus dimensiones, diversidad y riqueza, la sencillez en la vida… La posibilidad de demostrar que las cosas se pueden hacer bien, a la manera del Camino, y no necesariamente mal y como siempre.

Por eso, peregrinos de todo el mundo están aliados con La Trinidad de Arre y con este objetivo: gracias a la ayuda de la Canadian Company of Pilgrims, pudimos pagar facturas durante la pandemia del Covid19 y su ayuda nos ha servido también para acometer las obras de aislamiento y mejora de la eficiencia energética del albergue.

No deja de ser curioso que este lugar que nació para asistir a los peregrinos en sus carencias más absolutas, ahora sobreviva en buena medida gracias a lo que cada peregrino paga por dormir entre sus paredes. Son estas aportaciones las que permiten pagar las facturas, realizar el mantenimiento ordinario, tener abierta la Iglesia a los fieles y dar de comer a una familia.

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